Un estudio busca revelar los secretos de los zorros grises y colorados

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La Patagonia, su diversidad y la riqueza de sus ecosistemas, sigue revelando secretos a la ciencia. En la zona del Parque Patagonia, un equipo de profesionales comienza a estudiar las poblaciones de dos especies de zorros nativos: el zorro colorado y el zorro gris.

El biólogo Emiliano Donadío, es el director científico de Fundación Rewiding Argentina y parte del equipo de trabajo que recientemente colocó collares con tecnología de punta en tres ejemplares: una hembra y un macho de zorro gris y una hembra de zorro colorado. “Lo que se está empezando a hacer es pulir los protocolos de captura, probar estos collares que se están utilizando en zorros, con la idea —si el financiamiento está disponible el año que viene— de capturar y colocar collares en más de diez ejemplares de cada especie”.

Si bien hay muchos estudios con zorros en Argentina, el biólogo explica que “son solo estudios de dietas, de estimaciones de densidad que se hacen con cámaras trampa”.

La particularidad de Santa Cruz, es que los collares no solo tienen radio VHF, sino que además tienen un GPS que registra una localización cada dos horas y, como la provincia ya cuenta con pumas con la misma tecnología, esto permitirá comparar los movimientos de los pumas con los de los zorros.

Sobre este punto, el biólogo señala que existen estudios similares realizados en Neuquén —de los que él también participó— que mostraron que “en un punto determinado, la probabilidad de encontrar un zorro colorado, disminuye con la presencia de un puma, mientras que la probabilidad de encontrar un zorro gris, se incrementa”.

Desde el punto de vista ecológico, este patrón de comportamiento es muy interesante, “porque te dice cómo el puma puede, además de tener todos los efectos sobre las presas, la vegetación y los carroñeros, también afectar la distribución de otros depredadores, más chiquitos”.

Las hipótesis que manejan son diversas. Una de ellas, sostiene que el puma podría considerar al zorro colorado como un competidor, entonces lo elimina, a diferencia del zorro gris, que siendo más chiquito, no representa una competencia.

Emiliano remarca que esta información es un patrón. Es una foto que, aunque es bastante clara en ese sentido, “los mecanismos que explican esa foto, aún son desconocidos. Todo esto es a responder, no es un hecho. Son preguntas que podremos responder usando esta tecnología”.

Aunque, si comprueban esa hipótesis, “podríamos hablar de un efecto positivo del puma sobre las presas de los zorros, porque al controlar el número de los zorros, habría menos depredación de zorros sobre pequeñas aves o roedores, las cuales se verían beneficiadas”

Como todo proyecto de conservación e investigación, los científicos esperan publicar los trabajos para que todo el mundo pueda acceder a ellos. Aunque, como el proceso de publicar en una revista especializada, es largo y lleva su tiempo, “mientras tanto, vamos presentando informes a la Provincia, que habilita los permisos correspondientes para realizar estos trabajos de investigación, o a Parques Nacionales, dependiendo la jurisdicción”

Hasta el momento, las capturas están sirviendo para probar los collares. “Revisamos que funcionen bien, que no se salgan, además probamos las formas de captura y los protocolos de anestesia. En esos tres animales, todo funcionó muy bien”, señaló.

Conocer esta información es importante no solo para el ambiente. Emiliano define que “entender cómo funcionan los ecosistemas y saber que están funcionando plenamente, es importante porque son los mismos ecosistemas que nos sostienen a nosotros”

Ficha técnica:

Zorro colorado. Nombre común: Zorro culpeo

Zorro gris. Nombre común: Zorro chilla.  En ambas especies, el color de su pelaje le adjudica su nombre.

Poseen hábitos más bien nocturnos.

El Zorro colorado es el más grande. Un ejemplar adulto pesa entre 7 y 10 kilos, mientras que el gris es mucho más chico, pudiendo llegar a pesar entre 4 y 5 kilos.

La dieta de ambos es básicamente roedores.
El Culpeo, como es un poco más grande, en algunos lugares se alimenta también de liebres, mientas que el Chilla puede comer bastantes frutos e insectos de los arbustos de la estepa. Y ambos, cuando hay disponible, también comen animales muertos.