Petróleo: la historia de Miguel une la Patagonia y Asia Occidental

Miguel Casenave trabaja en la industria petrolera hace 16 años en la Patagonia y ahora lo hace desde Kuwait, un país asiático.
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La historia de Miguel en el sector petrolero comienza en enero de 2006, por eso comenta que durante todos estos años conoció todos los yacimientos de la cuenca y también de Neuquén. Ubica a Carlos Córdoba como su mentor, “el me entrevisto y me tomaron en la empresa donde se desempeña”. Y contrasta “las vueltas de la vida, la actividad en la empresa se vino abajo por efecto de la pandemia”.

Recuerda su desempeño en su trabajo y sus inicios. Es de Río Negro y allí aprendió lo básico del trabajo con tensión, lo que le sirvió en la búsqueda de trabajo en la ciudad. Ya instalado en la empresa dice que “en todas las áreas logré un premio, estuve en 2 encuentros de TCT (Trabajo Con Tensión) como jurado y con la misma Comisión 21, quienes fueron los autores del reglamento de TcT en Argentina”. La Comisión 21 de la AEA (Asociación Electrotécnica Argentina) elaboró el Reglamento para la Ejecución de Trabajos con Tensión en Instalaciones Eléctricas Mayores a UN KILOVOLT (1 kV) y estuvo integrada por especialistas en el tema pertenecientes a empresas públicas y privadas de la Argentina, como así también por fabricantes de equipos, representantes de fabricantes del extranjero, especialistas en seguridad y consultores independientes de reconocida trayectoria.

El viaje

Decidió irse del país en pandemia y comenta que no fue fácil. Contaba con la plata justa y el destino a donde llegar: Kuwait es un país árabe situado en Asia Occidental.


Las restricciones por la pandemia y el idioma fueron uno de los obstáculos hasta llegar, Casenave comenta “que PCR en Ezeiza, la aerolínea en Iberia pedía los códigos QR de España y Londres. Gracias a Dios una chica me dio una mano para completar el de Londres, ¡4 páginas en inglés! En la espera en Madrid para el vuelo a Londres discuto con las chicas de British Airways. ¡Cero inglés yo! Menos mal tenia margen de la salida del vuelo, me pedían código QR de Kuwait. Finalmente pude viajar por esas cosas que tienen que ser, pude tomar vuelo a Kuwait”.
La llegada a Kuwait le dio algo de descanso a Miguel. “En el aeropuerto de Kuwait estaba todo contento. Llego a migración y ¡no entendía nada! Me pidieron otro PCR. Había un puesto para hacérmelo, me dan el papel y… bingo ¡pude entrar!”

Tenía gran expectativa porque ya terminaba el viaje,“estaba preocupado por mi equipaje, lo despaché en Argentina y ya lo retiraba acá. ¡Me sorprendí cuando vi mi valija dando vueltas en la cinta! Al salir lo esperaba un chofer de la empresa donde iba a trabajar, “Roy, un pibe de la India, me llevó hacer otro PCR a un hospital. Y bueno, asombrado de tanta inmensidad, llegamos al edificio de la empresa. Acá nos alojamos todos, llegué un domingo con mi valija a un país totalmente extraño”.

Roy no hablaba español, traductor de por medio Miguel se pudo comunicar. “Él me compartió internet. ¡Estaba totalmente incomunicado! Y pude avisar que estaba bien. ¡Eternamente agradecido con Roy!”.

La vida en Kuwait, un país de Asia Occidental

Kuwait, país árabe, se ubica en Asia Occidental, en el extremo noreste de la península arábica y en la punta norte del golfo Pérsico, donde comparte fronteras con Irak por el norte y con Arabia Saudita por el sur; en la capital del país con el mismo nombre vive el patagónico y trabajador petrolero. Y además es el país exportador de petróleo número 4 de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El País en 1980 definía a Kuwait como un”Estado del bienestar” financiado por el petróleo. Esa es la importancia de este “oro negro” en el país asiático, lo que resuena en la experiencia patagónica y la de Comodoro Rivadavia pero en otra escala.

Miguel Casenave comienza su rutina temprano. El horario de trabajo comienza a las 4:30 AM, pasan primero por una mezquita. “Bajan muchos del bus a rezar, se sacan botines, medias, se lavan los pies y entran desde 20 minutos a media hora” comenta y continua “De ahí carreteamos 40 minutos más para llegar al lugar de trabajo. Trabajamos y tipo 12:30 terminamos. Tomamos el transporte al barrio Mahboula y descansamos. Así es todos los días menos los viernes que es sagrado”. Y en relación a su sueldo señala que, “En 10 días del mes de noviembre gane el equivalente a 2 sueldos argentinos. El dinar kuwaití es la moneda local y ¡es la moneda que más valor tiene en el mundo!”.

“Estoy agradecido con mis compañeros de brigada, el supervisor es egipcio como los demás, ¡me adoptaron como uno más de ellos! Nos entendemos a full con el traductor de Google”. En relación a lo que conocen del país comentó que “les interesa saber de Argentina, Messi, Maradona”. En su entorno de trabajo “las personas dentro de la empresa son muy serviciales, predispuestos. Siempre me invitan cosas que llevan para comer, la verdad estoy muy agradecido a Dios por esta oportunidad y por cada uno de ellos mis compañeros”.


Es un obstáculo identificar la comida, todo está en inglés y árabe “…identifiqué los huevos primero. Pero recién a los 2 días de haber llegado pude comprar. Una vez le digo al carnicero “me podés cortar en bifecitos para comer tipo bife”. Era un trozo tipo costeleta. ¡El tipo me lo corto en cuatro como si fuera una pizza!”.

Casenave dice que con el clima tuvo suerte, “en esta parte del mundo estamos en otoño”. BBC News informa que la temperatura puede alcanzar los 50°. En relación a la diferencia horaria es de 6 horas adelantadas a Argentina. A la distancia reflexiona: “Fue toda una aventura llegar hasta acá. Extraño mucho nuestra Argentina tenemos tantas cosas buenas en nuestro país, pero yo lamentablemente tuve que viajar al exterior para poder tener un mejor futuro”.