Luego de un rescate turista pidió que vuelvan por su billetera

La afluencia de turistas significa movimiento y no faltan anécdotas.  Es el caso de este lugar en la Patagonia.
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La situación se vivió en la zona de refugios de El Bolsón. Según las estadísticas de los propios organismos oficiales, unos cien mil excursionistas subirán esta temporada estival a la red de refugios de montaña ubicados al oeste de El Bolsón. Sin embargo, apenas la mitad registra su visita y toma las medidas imprescindibles para la caminata de cuatro o cinco horas, que puede extenderse hasta varios días.

En consecuencia, son recurrentes los accidentes (generalmente torceduras o golpes menores en las piedras) por no llevar el calzado o la indumentaria apropiada; así lo señala Diario Jornada. Y esto deriva en operativos de rescate y traslados al hospital por parte de los bomberos voluntarios o de la patrulla de la Policía de Río Negro, con “un alto costo que nadie paga”.

Y aparecen anécdotas insólitas, como “un turista que nos pidió ir a buscar una billetera que se había olvidado en un refugio”, reveló ayer el jefe del cuerpo activo del cuartel local, Jano Namor. Sumó que “otras veces, hay gente que pretende usarnos como remise de vuelta de la montaña para ahorrarse la caminata. Simulan alguna dolencia y se los tiene que ir a buscar en un cuatriciclo. Parece increíble, pero hay de todo entre los que van a los cerros”.

Asimismo, adelantó que “estamos trabajando con las distintas instituciones competentes en el Área Natural Protegida Río Azul Lago Escondido, preocupados por el desborde del turismo. El principal problema que observamos es que de cada 100 personas que suben, solo 50 están registradas en la Oficina de Montaña. El resto llega por la difusión de las redes sociales, con la consigna de ‘andá a El Bolsón que no pasa nada’ y se termina obviando los requisitos mínimos, tampoco faltan los que pretenden ascender en ojotas y malla”.

 

Según señaló, “nos encontramos con un promedio de cuatro rescates diarios y simultáneos en el sector que va desde Wharton hasta Los Laguitos o el cerro Piltriquitrón, generalmente personas mayores, con esguinces por no portar el calzado adecuado. Pero fundamentalmente con falta total de información, que incluso puede derivar en un incendio forestal por no saber manejarse en medio de un bosque”.

De igual modo, Namor recordó que “hay guardias ambientales del Anprale informando en los distintos accesos, pero no prestan atención. Estamos haciendo rescate de personas que no están registradas en ningún lado. Ahora analizamos también la vigencia de ordenanzas y leyes para comenzar a cobrar multas”, advirtió.

Agregó que “los gastos operativos que implica cada salida para los tres o cuatro organismos que atienden las emergencias. Además del personal, hay que agregar vehículos que se rompen porque bajar a la confluencia de los ríos Blanco y Azul es solo para 4×4 en medio de las piedras. Ni hablar si se trata de un accidente grave, donde se requiera el concurso de un helicóptero”.

En otro orden, Jano Namor confirmó que “el Splif confeccionó un mapa de la zona, determinando las salidas de emergencia para la gente en caso de un incendio forestal. Por su parte, los refugieros tendrían que capacitarse para una eventualidad semejante y estar conectados por radio con los organismos de seguridad”.

Por otra parte, en distintos ámbitos se comenzó a discutir la alternativa “de cobrar un ingreso a la red de refugios de montaña, aunque sea un valor mínimo que permita a cada caminante la cobertura de un seguro. Así se hace en otros destinos de trekking del país y el mundo”.