En medio de una protesta, Carlos III fue coronado como rey de Reino Unido

Algarabía, gente pegada a la TV y protestas: cómo vive Londres un día que pasará a la historia.
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Con toda la solemnidad y la pompa de los grandes acontecimientos reales, Gran Bretaña se prepara esta mañana para asistir a su encuentro con la historia. Aunque la ceremonia de coronación del rey Carlos III y la reina Camila está prevista para el mediodía, miles de personas los esperan desde hace horas a lo largo del recorrido que los llevará del palacio de Buckingham a la abadía de Westminster.

Pero Londres, bajo una lluvia intermitente, parece esta mañana dos ciudades simultáneas. Una llena de algarabía, invadida por una muchedumbre compacta vestida con los colores reales, donde flamean banderas británicas y las vestimentas más disparatadas, reunida a lo largo de lo que será el recorrido real. Otra, la mayor parte de la urbe, desierta, sin un alma en las calles, abandonada por sus habitantes que, a estas horas, se han instalado frente a sus pantallas de televisión, publica La Nación. 

Serias restricciones de circulación rigen en toda la ciudad. Y si bien transportes subterráneos circulan prácticamente en forma normal, la mayoría de las líneas de autobuses han modificado sus recorridos. Los comercios siguen abiertos como en cualquier sábado.

Los preparativos de la ceremonia comenzaron a primeras horas de la mañana, a las 7.15, precisamente, cuando los invitados de menos importancia protocolar comenzaron a llegar a los controles de seguridad instalados en torno a la abadía de Westminster. A las 9.30 fue el turno de los jefes de Estado, de gobierno y los miembros de las otras casas reales. Unas 2300 personalidades extranjeras asistirán a la ceremonia. Muchas menos de las 8000, procedentes de 129 naciones, que acompañaron a su madre, Isabel II, el día de su coronación en 1953.

Jill Biden en la coronación

La lista es, no obstante, colosal. Además de los miembros de la realeza, entre los líderes internacionales estarán presentes el presidente francés Emmanuel Macron, Franck-Walter Steinmeier, el primer ministro australiano Anthony Albaneses y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Por tradición, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no atravesó el Atlántico. Pero su esposa, Jill, ya se encuentra instalada en la abadía de Westminster.

Como en cada acontecimiento de este tipo, varias celebridades del show-business también han sido invitadas: el cantante Lionel Richie, la cantante Katy Perry e incluso el pianista Lang Lang. Miembros del mundo asociativo completan la lista de invitados

A las 10.21, el rey y su esposa dejaron Clarence House donde pasaron la noche para dirigirse al palacio de Buckingham a bordo del vehículo real, escoltado por un cortejo de otros cuatro autos. Carlos III aprovechó para saludar a la gente, cada vez más numerosa, en torno del palacio.

Carlos III, durante su traslado a Buckingham

Temprano esta mañana, el príncipe heredero Guillermo y su esposa Kate, publicaron un video celebratorio de esta jornada histórica: “Today’s the day!” (hoy es el día), afirmaron.

Pero no todo ha sido serenidad esta mañana en Londres, donde seis militantes antimonarquía fueron detenidos en Trafalgar Square a primeras horas. Por su parte, en Twitter, el movimiento Republic, que defiende la abolición de la monarquía, protestó contra esas detenciones que considera “sin fundamento”. En todo caso, centenares de republicanos, con carteles “Not my King” (no es my rey), se han instalado desde hace algunos días a lo largo del recorrido que hará el nuevo monarca.

Para ocuparse de la seguridad de la familia real y las numerosas personalidades que asistirán a la coronación, Londres fue puesta bajo altísima vigilancia. Unos 9000 policías fueron movilizados en todos los rincones de la ciudad: “Hasta en las cloacas!”, aseguró una fuente de la alcaldía a LA NACION. Hay snipers (francotiradores) en los techos y cerca de un millón de cámaras de control buscan en todo momento el más mínimo detalle que justifique detener en forma inmediata a cualquier persona sospechosa de infracción o cuya foto se encuentre en los ficheros de las fuerzas de seguridad.