En Chubut no hay ajuste que alcance: caen las regalías, la deuda es feroz y Nación pone menos

Durante los últimos 27 años la incidencia de las regalías fue decreciendo y –aunque aumentó el rol de los impuestos provinciales– Chubut depende cada vez más de los fondos nacionales y el endeudamiento. El ajuste no resolverá los problemas financieros y la única salida es aumentar los ingresos. A lo largo de casi tres décadas, las […]

  • Publicado el martes 05 de junio de 2018 en Opinión

Durante los últimos 27 años la incidencia de las regalías fue decreciendo y –aunque aumentó el rol de los impuestos provinciales– Chubut depende cada vez más de los fondos nacionales y el endeudamiento. El ajuste no resolverá los problemas financieros y la única salida es aumentar los ingresos.

A lo largo de casi tres décadas, las fluctuaciones de los ingresos presupuestarios chubutenses han acrecentado la brecha con los gastos. Las regalías petroleras, los impuestos provinciales y los fondos nacionales apenas cubrieron en 2017 el 80% de todos los ingresos que tiene la provincia.

En 1990 la relación de los tres bloques de ingresos analizados significaban el 96% pero fueron decreciendo al 86% en 2000 y bajaron a solamente al 68% durante 2010. En la medida en que estos rubros fueron achicando su incidencia presupuestaria, Chubut cubrió sus gastos a partir de la toma de endeudamiento que posibilitó equilibrar las cuentas públicas.

En el transcurso de 27 años, desde la crisis que terminó con el gobierno de Néstor Perl en 1990 hasta este nuevo momento crítico que atraviesa el gobernador Mariano Arcioni, pasando por las gestiones de Carlos Maestro, José Luis Lizurume, Mario Das Neves y Martín Buzzi, las cuentas provinciales se fueron deteriorando de manera constante y se ahondó el déficit público que solamente se enfrentó con la toma de deuda. A lo largo de casi tres décadas, Chubut tuvo apenas 11 años de superávit presupuestario, comprendiendo el período que entre 2000 y 2010.

 

Regalías, un descenso sin fin

Desde 1990 y hasta 2017 las regalías petroleras perdieron 14,4 puntos porcentuales de incidencia en los ingresos chubutenses, retrocediendo 46%; mientras que los fondos nacionales coparticipados disminuyeron su influencia en 11,5 puntos y cayeron 23%. En contrapartida, los impuestos provinciales aumentaron su rol en 10,1 puntos, subiendo 70% en 27 años.

Como consecuencia de estos fuertes cambios generados en los ingresos provinciales de Chubut, los tres sectores de mayor recaudación provincial pasaron de representar el 96% de los ingresos en 1990 a disminuir al 80% en 2017.

El peor momento de la recaudación de las regalías en casi tres décadas se produjo en 1998 (gestión de Carlos Maestro) cuando representaron solamente el 10% de los ingresos; en tanto que para los impuestos provinciales el punto más bajo de incidencia se suscitó en 1995 (Maestro) cuando apenas significaron el 11% de los ingresos; y en el caso de los fondos nacionales el escenario más negativo se consolidó durante 2004 (inicio del primer gobierno de Das Neves) debido a que representaron apenas el 24% de todos los ingresos de Chubut.

No hay ajuste que alcance

Frente a este panorama queda demostrado con claridad que el principal problema provincial es la cantidad de fondos que ingresan a las arcas públicas y que ninguna política de ajuste podría resolver tan profundos desequilibrios presupuestarios existentes.

Por mas que se recorte el gasto público de manera brutal y a pesar del elevado endeudamiento provincial existente, que ascendió el año pasado a los 1.576 millones de dólares, es improbable que se acomoden los números provinciales porque el origen de los problemas está focalizado en los ingresos y no en los gastos.

Además se debería contemplar la enorme nivel conflictividad social que podría desatar un ajuste brutal para reducir el gasto público, situación que hace 27 años se tradujo en la caída de la gestión de Perl y la asunción transitoria de Fernando Cosentino.

El rol de las regalías petroleras es cada vez menor en las cuentas públicas, pasando de una incidencia del 31,6% en 1990 al 22,7% en 2000, para luego subir al 27,2% y terminar cayendo al 17,1% en 2017. Esas variaciones ponen en jaque las arcas provinciales y allí radica buena parte de los problemas de Chubut.

Esa fuerte contracción de las regalías no pudo ser equiparada por la influencia que tienen los impuestos provinciales que recauda Chubut. Estos impuestos representaron el 14,4% en el ’90, bajaron al 12,2% en 2000, retornaron al 14% en 2010 y tuvieron una fuerte suba en 2017 al llegar al 24,5%.

Nación pone menos

Los recortes de los fondos nacionales coparticipables fueron disminuyendo su incidencia en las cuentas chubutenses ya que para 1990 representaban el 50% de todos los ingresos provinciales, bajando al 41% en 2000 y terminaron por derrumbarse al 26,6% en 2010.

Recién en 2017 se produjo un alza significativa en los fondos nacionales que pasaron a representar el 38% de todos los ingresos de Chubut; pero a pesar de ese aumento, junto a las regalías y los impuestos provinciales, apenas consiguieron representar el 80% de todos los ingresos chubutenses.

A partir de los recortes que busca instrumentar en las provincia el Gobierno nacional con el Pacto Fiscal, achicando en los próximos cinco años las alícuotas de los impuestos a los ingresos brutos y los sellos, es de suponer que estos recortes generen mayores problemas para las arcas públicas del Estado chubutense; especialmente en el único rubro que aumentó su incidencia en las últimas casi tres décadas.

Aunque todavía no se hicieron públicas las exigencias, no se debería desestimar que la toma de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se traduzca en mayores políticas de ajuste para las provincias y se potencie la crisis en el terreno económica y social como la que impacta actualmente en Chubut.

Vía Extremo Sur