Ejecutaron de un balazo a un arquitecto y los principales sospechosos son la hija y el yerno

El caso conmueve a la provincia de Córdoba, la principal hipótesis es que la hija del arquitecto y su novio planearon el crimen para quedarse con la herencia
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“Me voy de la casa porque tengo miedo de que una noche me peguen un fierrazo en la cabeza y me maten”. La frase, textual, le pertenece a Reynaldo Flehr, el arquitecto ejecutado de dos balazos el 28 de diciembre en su domicilio de Córdoba Capital. El crimen fue crónica de una muerte anunciada. Hasta unos meses previos a su asesinato, el hombre vivía con su única hija, Irina Lourdes Flehr (19), y su yerno, Leandro Moscarello (26)…

El abogado Marcelo Touriño, querellante particular del caso y representante de la hermana y de la madre de la víctima, afirmaron que, desde el primer momento, la familia supo que Irina y Leandro estaban involucrados en el caso.

La sospecha puesta sobre la pareja fue porque Reynaldo manifestaba constantemente el “infierno” que era vivir con su hija y su yerno. “Él contaba todo el tiempo que la situación era insoportable. El grado de violencia al que lo sometían a diario, particularmente Leandro, y los desprecios permanentes de la hija. Todo esto está declarado en la causa”, dijo Touriño.

Unos meses antes del crimen, el arquitecto decidió irse de la casa. Se fue a vivir solo a una vivienda que está a 200 metros de la anterior, cruzando la calle. “Para que se entienda el grado de violencia al que estaba sometido, Flehr se mudó porque tenía miedo de que lo mataran. Se lo dijo explícitamente a su familia. Él temía por su vida, sabía que cualquier día su yerno y su hija podían asesinarlo”, precisó el abogado.

Intereses económicos en el medio

El abogado de la familia Flehr precisó que la convicción de la querella sobre el móvil económico detrás del crimen: “Esto fue un crimen premeditado, donde hay mucho odio e intereses económicos porque existe una herencia importante en bienes inmuebles del arquitecto”.

Irina, al ser la única hija de Reynaldo, sería la única heredera forzosa. “Por eso una de las hipótesis es la codicia. Porque Flehr era viudo y sus bienes serían para su hija cuando muriera. De igual modo, esta codicia es parte de un combo con la pésima relación que tenían, y el odio que manifestaba Irina hacia su padre constantemente”, precisó el querellante.

Según se desprende de la investigación, el vínculo entre Flehr, su hija y su yerno empeoraba cada día. Incluso, quedó de manifiesto en los testimonios de la familia que existieron agresiones físicas por parte de Leandro Moscarello hacia su suegro. “La hija no sólo hacía causa común con su pareja, sino que protagonizaba numerosos actos de desprecio hacia su padre”, detalló Touriño.

Detenidos y posible cambio de carátula

Por el asesinato del arquitecto se encuentran detenidos Irina Lourdes Flehr y Leandro Moscarello, hija y yerno de la víctima. Ambos están imputados en calidad de partícipes necesarios.

La fiscalía dispuso también la detención de David Silvestre, Samuel Moscarello y David Suárez, implicados como coautores del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Samuel, hermano del yerno, habría sido el nexo con Silvestre y Suárez, quienes serían los ejecutores materiales del crimen.

Irina y Leandro son padres de un bebé de un año. Por tal motivo, la defensa solicitará la liberación de la joven para que pueda estar con su hijo, que actualmente está bajo los cuidados de su suegra.

Los detalles del crimen

Hacia el final del día 28 de diciembre, Flehr llegó a su casa en su auto Honda de color gris. Lo dejó estacionado en el jardín, no en la cochera. Su domicilio está ubicado en una zona oscura de la ciudad, casi a las afueras, en la avenida que dirige hacia el aeropuerto y Sierras Chicas.

No se sabe si los asesinos ingresaron después que la víctima, o si lo esperaron dentro. El punto es que ningún vecino vio ni escuchó algo extraño. La zona en la que vivía Flehr está rodeada de empresas y algunas pocas viviendas. Por la hora del día en la que ocurrió todo, los negocios estaban cerrados. Lo único cerca, en funcionamiento, era una estación de servicio frente a la casa que está abierta las 24 horas.

Los autores del crimen ataron al arquitecto de pies y de manos con precintos plásticos y lo sentaron en una silla en el comedor. Uno de ellos puso el televisor a todo volumen, con la intención de que no se escuchen gritos o disparos. Los investigadores no encontraron signos de golpes o resistencia previa por parte de la víctima. Con Flehr completamente reducido, uno de los asesinos le disparó con un arma calibre 22 desde una distancia de aproximadamente dos metros. Apuntó a la cabeza. Apuntó a matar.

La primera en llegar a la escena fue una hermana de la víctima, al día siguiente, preocupada porque no respondía sus llamados. La mujer se encontró con Flehr sin signos vitales, el comedor lleno de sangre y pisadas que daban cuenta de que había más de una persona implicada en el asesinato. Fue ella quien dio aviso a la Policía.

Quién era Reynaldo Flehr

Arquitecto de profesión, Reynaldo Flehr tenía 61 años y era viudo. Estaba en pareja con una mujer hacía un tiempo. Era dueño de algunos terrenos y vendía productos para ferreterías y corralones. Su situación económica era favorable.

Por los detalles del caso, la fiscalía descartó desde un primer momento la hipótesis del robo. La investigación apuntó primero a un ajuste de cuentas y después a cuestiones económicas, aunque dentro del círculo íntimo de la víctima. Un mes y medio después del crimen, la sospecha fue confirmada y la principal implicada en el asesinato es la hija de Flehr.