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Internacional

Tensiones comerciales dominan el inicio de la cumbre del G7

La cumbre de las siete naciones más industrializadas del mundo comenzó el viernes en la ciudad canadiense de La Malbaie en un ambiente “cordial y productivo”, según el Gobierno anfitrión, pero con Estados Unidos y sus socios sin ceder en sus diferencias comerciales.

Los líderes de Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido fueron recibidos por el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para una cumbre de dos días que tiene como sede un lujoso hotel a 140 kilómetros de Quebec.

Hasta ahora no se sabe si la cita podrá concluir con un comunicado conjunto final, precisamente por las diferencias de fondo con Trump, que impuso desde el 1 de junio aranceles al acero y aluminio de la Unión Europea (UE), México y Canadá.

“El trabajo en el comunicado continúa. Veremos en qué queda”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, en una conferencia de prensa, en la que aseguró que, pese a las fricciones, las conversaciones iniciales fueron cordiales.

Fuentes diplomáticas dijeron que en la segunda sesión de trabajo, en la que se trataron temas comerciales, hubo una discusión abierta y muy franca, sin choques, pero con fuertes desacuerdos en los temas clave.

Mientras Trump insistió en que Estados Unidos está siendo tratado de manera muy injusta, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentó cifras para convencerlo de los beneficios de la relación comercial para ambas partes.

Juncker incluso ofreció viajar a Washington para analizar en conjunto el tema, algo que Trump recibió de manera positiva, aunque sin variar de posición.

La canciller alemana Angela Merkel dijo ayer que es preferible no tener un comunicado final conjunto que dar marcha atrás en los avances logrados por el G7, aunque Trump dijo que cree que sí se logrará un documento de cierre.

“Desde mi punto de vista es en todo caso importante no retroceder respecto de los acuerdos que alcanzamos también el año pasado”, dijo Merkel.

“Por eso yo diría que es más sincero llamar por su nombre a las diferencias de opinión y seguir trabajando para superarlas, a hacer ahora como si todo estuviera en orden”, señaló.

Merkel descartó que la ausencia de un texto conjunto vaya a significar el fin del G7, un grupo informal de cooperación que nació hace más de 40 años.

En la primera reunión de trabajo los líderes del grupo hablaron sobre cómo hacer que el crecimiento económico sirva a la gente. Luego se centraron en los asuntos comerciales.

Trudeau recibió a los líderes en la terraza San Lorenzo del hotel acompañado por su esposa Sophie, con la que fueron saludando uno a uno a sus invitados con el río y las montañas como paisaje de fondo.

Antes hubo varias reuniones bilaterales, entre ellas una de Trump con el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo que el tema que más le preocupa es que el orden internacional basado en reglas está siendo desafiado y “bastante, sorprendentemente, no por los sospechosos habituales, sino por su principal arquitecto y garante: Estados Unidos”.

“Quizás deberíamos formular un nuevo eslogan para nosotros hoy: trans-atlantistas de todos los países, uníos”, expresó, en referencia a la cooperación transatlántica de posguerra forjada entre Estados Unidos y Europa.

Otros temas de la cumbre son la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán y los temas propios de la agenda oficial, en la que figuran asuntos como equidad de género, economía incluyente y océanos.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, participa este sábado en la segunda parte de la cumbre, como invitado especial debido a que Argentina preside actualmente el Grupo de los Veinte (G20).

Trump se irá este sábado antes del final de la cumbre para viajar a Singapur hacia su cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, que se realizará el 12 de junio.

Antes de partir a Canadá, el presidente estadounidense dijo que Rusia debería volver al G7, lo que fue rechazado por la UE y de manera independiente también por países como Alemania y Canadá. Moscú fue expulsado del grupo tras la anexión de la península ucraniana de Crimea en 2014.

Cientos de personas protestaron en la ciudad de Quebec contra la cumbre del G7, con carteles que decían “el G7 no nos representa”. Los manifestantes gritaron también eslóganes como “¡No a las deportaciones! ¡Abran las fronteras!”, pero no hubo desmanes.

Entre 8.000 y 9.000 policías participan en el operativo de seguridad en La Malbaie y en Quebec.

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