10 mil obreros petroleros perdieron su empleo en tres años por la baja del WTI y el ajuste de Macri

Por Marcelo García (Exclusivo/El Extremo Sur). La crisis petrolera por la baja del precio internacional iniciada en 2015 sumada a la llegada del macrismo al poder destruyó 9.950 empleos petroleros en todo el país. Chubut y Santa Cruz tuvieron que soportar la destrucción de casi 6.000 puestos de trabajo. A pesar de Vaca Muerta, Neuquén […]

  • Publicado el jueves 11 de octubre de 2018 en Opinión

Por Marcelo García (Exclusivo/El Extremo Sur).

La crisis petrolera por la baja del precio internacional iniciada en 2015 sumada a la llegada del macrismo al poder destruyó 9.950 empleos petroleros en todo el país. Chubut y Santa Cruz tuvieron que soportar la destrucción de casi 6.000 puestos de trabajo. A pesar de Vaca Muerta, Neuquén también perdió 1.500 empleos.

Montadas sobre la baja del crudo y con la impronta que les facilitó la llegada de Mauricio Macri y sus CEOs al gobierno, las petroleras aplicaron un fuerte ajuste para maximizar la rentabilidad en los yacimientos argentinos.

En tres años lograron despedir y deshacerse de casi 10.000 obreros petroleros, pasando de 67.010 trabajadores en todo el país a principios de 2015 –récord histórico en cantidad de obreros- a los 57.060 registrados en el primer trimestre de 2018.

Desde el primer trimestre de 2015 y hasta el mismo período de este año, en todas las cuencas productivas se perdieron 9.950 puestos de trabajo entre los trabajadores petroleros, según los datos trimestrales que proporciona el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de la ahora Secretaría de Trabajo de la Nación.

De esos casi 10.000 empleos perdidos, 3.209 se destruyeron en los yacimientos de Santa Cruz, 2.724 en Chubut, 1.532 en Neuquén, 699 en Río Negro, 125 en Tierra del Fuego y los 1.661 restantes se produjeron en las demás provincias petroleras y en las destilerías distribuidas en el país.

Los despidos y la destrucción de empleo en el sector se conjugaron con los cambios de las condiciones de trabajo que se aplicaron en todas las cuencas productivas, especialmente en los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta donde ahora se bloquearon los paros y las protestas de los obreros vinculados al sector -tal como se escenificó ayer en Neuquén-.

En paralelo, las compañías avanzan en el aumento de la productividad para ampliar sus ganancias, basándose en la reducción de costos operativos, pero además cuentan con el acompañamiento de los subsidios estatales del macrismo para el gas en boca de pozo (Plan Gas) y los constantes aumentos tarifarios como sostén de la rentabilidad privada para aumentar la inversión.

La política energética de Cambiemos se focalizó en el impulso de la explotación de Vaca Muerta y allí se concentraron las principales acciones del macrismo, con subsidios, cambios en los convenios colectivos de trabajo para la baja salarial acoplada a la fuertísima devaluación y seguridad jurídica/previsibilidad para el sector empresario.

A pesar de todas esas acciones, ni siquiera en Neuquén se consiguieron recuperar todavía los puestos de trabajo perdidos desde 2015 y peor situación atraviesan los demás yacimientos convencionales.

La primera oleada para la productividad

El WTI comenzó a caer en su cotización internacional en agosto de 2014, luego de haber estado entre 90 y 100 dólares por casi dos años, pero se precipitó fuertemente en noviembre y diciembre posicionándose en 75 y 60 dólares. Cuando arrancó 2015 cotizaba a 47 dólares y así comenzaron a desatarse las consecuencias laborales para el sector petrolero.

Entre el primer trimestre de 2015 e igual período de 2016 se destruyeron 2.395 empleos petroleros en todo el país, pero los peores efectos no llegaban todavía por ese entonces a la Patagonia. De ese total, 1.275 se produjeron en los yacimientos patagónicos y los 1.120 restantes se distribuyeron en el resto del país, focalizándose en las destilerías y los yacimientos norteños.

La actividad petrolera estaba a la baja y Chubut se convirtió en ese período mencionado en el epicentro del achicamiento de personal. Sobre los más de mil puestos de trabajo perdidos en la Patagonia, la mitad fueron recortados en los yacimientos chubutenses con un total de 606 empleos destruidos; otros 350 se focalizaron en Santa Cruz, 150 en Río Negro, 150 en Tierra del Fuego y sólo 19 en Neuquén.

Los sacudones se hacían sentir en la Patagonia, los sindicatos intentaban frenar el ajuste empresario pero la presión terminó derivando en salidas como los retiros voluntarios, las jubilaciones anticipadas y muchas trabajadores quedaron activos en sus hogares cobrando salarios mínimos y sin adicionales. La crisis petrolera ya se hacía sentir, pero lo peor estaba aún por venir.

El macrismo como trampolín para el ajuste

La crisis petrolera desatada por la baja del precio internacional del crudo se profundizó en el país con la asunción de Mauricio Macri a la Presidencia. El empresariado petrolero encontró el cómplice perfecto para ahondar el ajuste en el sector y la oleada de despidos y destrucción de empleo petrolero se convirtieron en moneda corriente en los yacimientos.

Entre el primer trimestre de 2016 y el inicio trimestral de 2017, la pérdida de empleo en el petróleo ascendió a 5.669 puestos de trabajo menos en todo el país, de los cuales 5.025 se concentraron en la Patagonia. Esa situación significó un 137% más de despidos, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas de las que se habían producido en los doce meses anteriores.

Los efectos más duros del ajuste empresario se concretaron en los yacimientos neuquinos. Casi la mitad del empleo destruido se concentró en Neuquén con un total de 2.453 puestos de trabajo menos. Una parte de esos petroleros despedidos reingresarían más adelante pero con las nuevas condiciones laborales que favorecieron la productividad empresarial en Vaca Muerta.

Chubut fue la segunda provincia petrolera donde más empleos se perdieron entre principios de 2016 y 2017, con una contracción de la cantidad de trabajadores que abarcó a 1.229 petroleros; mientras que un sacudón igual de fuerte se sintió en la provincia de Santa Cruz, donde los puestos de trabajo destruidos ascendieron a 1.140. En Río Negro los despidos fueron 138 y en Tierra del Fuego 65.

El impulso de Vaca Muerta frena la sangría

Durante el último año que se puede analizar -el período comprendido entre el primer semestre del 2017 y el de este año– la destrucción de empleo petrolero involucró a 1.886 trabajadores que perdieron sus fuentes de ingresos. El avance de la actividad en Vaca Muerta y la creación de 940 empleos petroleros en Neuquén evitó que las consecuencias fueran aún peores, pero el empleo neuquino retrocedió a las cantidades registradas en el tercer trimestre de 2014.

Los efectos más duros de la reducción de los puestos de trabajo se produjeron en los yacimientos de la provincia de Santa Cruz, donde en un año se destruyeron 1.719 empleos petroleros. En Chubut también se sintieron los coletazos del ajuste empresarial que se tradujeron en 889 puestos de trabajo menos entre el primer trimestre del 2017 e igual período del 2018.

Aunque Vaca Muerta afecta a parte de los yacimientos de Río Negro se produjeron 411 despidos. En Tierra del Fuego la actividad offshore logró incorporar 90 puestos de trabajo y un panorama similar se produjo en el resto del país y las destilerías con la creación de 103 empleos.

Con la aceleración de la actividad extractiva que tomó Vaca Muerta y las perspectivas de profundización con vistas al futuro a mediano plazo, es de prever que la explotación de los hidrocarburos no convencionales siga traccionando la generación de puestos de trabajo, aunque difícilmente ese panorama se extrapole a la Cuenca del Golfo San Jorge, dejando un saldo negativo de casi 6.000 puestos de trabajo menos que hace tres años.

Los 3.200 despidos en Santa Cruz hicieron retroceder el empleo petrolero en once años, a los niveles del primer trimestre del 2007; lo mismo sucedió en Río Negro. Mientras que en el caso de Chubut el retroceso significó desandar a los ritmos de empleo que había en el primer trimestre del año 2011.